Historia de una segunda oportunidad.

Ponte la bata y vayamos juntos a…

Un día cualquiera, te levantas y todo puede cambiar. En un instante, así, sin avisar. Muy a menudo, las grandes cosas, los grandes acontecimientos de la vida, ocurren así. El 5 de enero de 2021, el reloj marcaba las 9:30 de la mañana cuando salí de casa a correr por el campo con mi perra. La mañana se levantó soleada y decidí ascender a un mirador situado en un monte cerca de casa donde disfrutar de unas buenas vistas de la bahía malagueña y respirar algo de aire fresco. El monte estaba frondoso y de un verde intenso por las lluvias recientes. Iba disfrutando el ascenso, a buen ritmo, pero apenas en el primer tramo del camino, me empiezo a sentir mareada y un desvanecimiento repentino me provoca una caída por un terraplén de unos 8 metros de altura. El cuerpo no pudo parar el golpe pues estaba inconsciente y la espalda se llevó todo el impacto. En la caída, la columna vertebral se fractura en 3 pedazos y una de ellas, causa una lesión medular que me deja sin movilidad en las piernas. Una pareja de caminantes que paseaban por allí, llamaron a los servicios de emergencias, que a pesar de ser una zona de difícil acceso, lograron rescatarme inmovilizada pero con vida. Sencillamente, había vuelto a nacer. Aquel día, la vida me regalaba una segunda oportunidad y ese monte se convertiría para siempre en su testigo, al fin y al cabo, me sostuvo con vida.

Aquel 5 de enero, no tuvimos cabalgata de Reyes, se suspendieron por la pandemia de Covid-19. No obstante, los Reyes Magos, sin duda vinieron a verme. Ese año tuve el mejor de los regalos: volver a la vida. Lo que no sabía en aquel momento, es que aún me quedarían muchos mas regalos por abrir. Un despliegue de hermosas sincronías que empezarían a aparecer delante de mi, en forma de hermosos aprendizajes y revelaciones que impulsarían cada día mi sistema nervioso para seguir pulsando con la vida. Aún a día de hoy, me siguen llegando regalos.

Ese instante también marca el comienzo de una profunda metamorfosis interna. Es el inicio de la historia de un viaje hacia dentro, de autoconocimiento. Había perdido la capacidad de andar pero empieza un periodo de aprendizaje a caminar de otra forma por la vida. Es la historia de una transformación que me invita, incluso a día de hoy, a seguir aprendiendo a desplegar las alas para volar bien alto.

Esta transformación ha ido revelando mucho aprendizaje en forma de experiencias vitales de mucha intensidad, pero también muy emotivas. El poder del agradecimiento, la aceptación, la capacidad de adaptación del cuerpo humano, la creatividad como herramienta para resolver nuevos problemas y la importancia de nuestra capacidad de decisión para afrontar los retos, son algunos de los descubrimientos que gracias a la lesión estoy pudiendo desvelar y que son aplicables en todos los ámbitos, en nuestro día a día, en la cotidianidad de cualquier individuo.

Además, la lesión me pone a diario delante de mis “límites”, de mis vulnerabilidades, pero de ellas emerge una fuente de inspiración tremenda mostrándome que detrás de lo que creía que eran pérdidas, sólo hay ganancias. Porque de toda esta vivencia, ha surgido en mí una nueva forma de nutrirme, de explorar la sexualidad o relacionarme con las personas y con el espacio que antes no podía ni siquiera imaginar. En definitiva, brota en mi, una nueva manera de vivir.

Admitir los cambios como parte de la vida y ser capaz de transformarnos con ellos para integrarlos, expandirnos y elevarnos es uno de los aspectos que vivo con total fascinación desde aquel día. En este tiempo, he profundizado en la maestría de aprender desaprendiendo. Nadie nos enseña a eso. Soltar y no aferrarse a los propios significados de las cosas y desarrollar la apertura a  incluir cualquier situación vital, por desafiante que pueda parecer, es lo más valioso que me muestra a diario esta experiencia.

Soy Bióloga de formación y nunca he sido más investigadora que ahora. Mi cuerpo se ha convertido en el laboratorio y la vida en el gran experimento. La apertura y la curiosidad están siendo el motor que me impulsan a un autodescubrimiento cada vez más profundo que ahora estoy lista para compartir, expandir y ponerlo al servicio de las personas. Voy a ofrecerte la historia de los descubrimientos que me han sido dados, pero me gustaría que formaras parte de mi equipo de investigación, porque son herramientas para el uso diario, para cualquier situación, así que ponte la bata y vayamos juntos a descubrirnos. Todos tenemos la capacidad de ser grandes investigadores, la pregunta es: ¿te atreves?

Blanca Diaz

Soy Blanca Díaz.

Acompaño procesos de autoexploración desde la experiencia real.

Uso mi propia vida —y sus desafíos— como laboratorio de enseñanza y aprendizaje.

Ofrezco mi visión desde la humildad y la honestidad de quien sigue aprendiendo a caminar de otra forma por la vida.

https://www.andarclarito.com
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